Muchos no entendemos lo que actualmente sucede en la esfera de las finanzas globales. Sin embargo, existieron visionarios como Marx que reflexionaron acertadamente sobre las falencias del actual sistema financiero, a pesar de no contemplarlo en toda su magnitud. Por ello, conocer su teoría plasmada en El Capital es esencial para tratar de vislumbrar el posible alcance de los efectos de la actual crisis.
La Teoría Tras La Práctica
Estudiemos brevemente a "Das Kapital" de Karl Marx, sobretodo el tercer tomo en el cual se estudia el Proceso Global de la Producción. En este capítulo, Marx introduce una nueva secuencia para crear valor: Dinero – Mercancía – Dinero. Es decir, los nuevos capitalistas utilizan dinero para comprar mercancías que producirán más dinero. Por ejemplo, invierten divisas en empresas (constituidas por mercancías como maquinarias, equipos, terrenos, etc.) y reciben a cambio acciones ó bonos (dinero ficticio), los cuales se espera tengan un rendimiento determinado.
Las acciones y los bonos son denominados por Marx como capital ficticio pues el titular posee un papel más no la mercancía en si. Además, su valoración se determina a partir del valor actual de beneficios futuros los cuales, en la actualidad, no existen. Los capitalistas hacen circular estos títulos para que su patrimonio se incremente, especulando a su vez con el valor futuro de los mismos. El problema ocurre cuando el valor esperado de los mismos es significativamente mayor a su valor real, es decir, los instrumentos están inflados. Dada la divergencia, los accionistas y los acreedores buscan desprenderse de estos activos antes que pierdan valor, vendiéndolos en el mercado. Pero si el mercado tampoco tiene confianza en los mismos, no existe mercado para estos instrumentos, siendo su valor cero.
Una segunda implicancia de este sistema es que pareciera que el capital existiera dos veces. Primero, el capital en la producción con el cual se producen mercancías para luego vender. En seguida, con el dinero obtenido por la mercancía se compran genera más mercancías y así sucesivamente (Mercancía – Dinero – Mercancía). Por otro lado, existe el capital ficticio respaldado por un título sin mayor respaldo material (Dinero – Mercancía – Dinero). No sorprende por lo tanto que en el mundo existan US$ 800 trillones en valor de instrumentos derivados cuando el PBI mundial es tan sólo US$ 50 trillones.
La revisión de esta teoría nos permite concluir sobre la importancia de la creencia en el valor de los títulos financieros dada la carencia de respaldo tangible tras de ellos. Si se pierde la confianza en los mismos, los títulos ficticios no tienen compradores, no existen mercados para estos y el juego de circulación de los títulos para incrementar su valor, se rompe. El capital ficticio pierde valor y los dueños de los mismos deben de ajustar su balances tras lo cual se verán empobrecidos.
La Práctica y Sus Protagonistas

Todo comenzó hace más de un año en Estados Unidos, en Agosto 2008 para ser precisos. Los dueños de títulos subprime que respaldaban hipotecas riesgosas, comenzaron a observar como el valor de sus títulos en el sector caían tras el cese en el pago de hipotecas. Cese a consecuencia del incremento en las tasas de interés y a la disminución del valor de las casas que no cubren, si quiera, la hipoteca. Es decir, se rompe la creación de valor en este sector (Dinero – Mercancía – Dinero). La disminución en el precio de los activos reales (las casas) y ficticios (papeles) en el sector desincentiva a su vez al sector real o la construcción.
La Teoría Tras La Práctica
Estudiemos brevemente a "Das Kapital" de Karl Marx, sobretodo el tercer tomo en el cual se estudia el Proceso Global de la Producción. En este capítulo, Marx introduce una nueva secuencia para crear valor: Dinero – Mercancía – Dinero. Es decir, los nuevos capitalistas utilizan dinero para comprar mercancías que producirán más dinero. Por ejemplo, invierten divisas en empresas (constituidas por mercancías como maquinarias, equipos, terrenos, etc.) y reciben a cambio acciones ó bonos (dinero ficticio), los cuales se espera tengan un rendimiento determinado.
Las acciones y los bonos son denominados por Marx como capital ficticio pues el titular posee un papel más no la mercancía en si. Además, su valoración se determina a partir del valor actual de beneficios futuros los cuales, en la actualidad, no existen. Los capitalistas hacen circular estos títulos para que su patrimonio se incremente, especulando a su vez con el valor futuro de los mismos. El problema ocurre cuando el valor esperado de los mismos es significativamente mayor a su valor real, es decir, los instrumentos están inflados. Dada la divergencia, los accionistas y los acreedores buscan desprenderse de estos activos antes que pierdan valor, vendiéndolos en el mercado. Pero si el mercado tampoco tiene confianza en los mismos, no existe mercado para estos instrumentos, siendo su valor cero.
Una segunda implicancia de este sistema es que pareciera que el capital existiera dos veces. Primero, el capital en la producción con el cual se producen mercancías para luego vender. En seguida, con el dinero obtenido por la mercancía se compran genera más mercancías y así sucesivamente (Mercancía – Dinero – Mercancía). Por otro lado, existe el capital ficticio respaldado por un título sin mayor respaldo material (Dinero – Mercancía – Dinero). No sorprende por lo tanto que en el mundo existan US$ 800 trillones en valor de instrumentos derivados cuando el PBI mundial es tan sólo US$ 50 trillones.
La revisión de esta teoría nos permite concluir sobre la importancia de la creencia en el valor de los títulos financieros dada la carencia de respaldo tangible tras de ellos. Si se pierde la confianza en los mismos, los títulos ficticios no tienen compradores, no existen mercados para estos y el juego de circulación de los títulos para incrementar su valor, se rompe. El capital ficticio pierde valor y los dueños de los mismos deben de ajustar su balances tras lo cual se verán empobrecidos.
La Práctica y Sus Protagonistas

Todo comenzó hace más de un año en Estados Unidos, en Agosto 2008 para ser precisos. Los dueños de títulos subprime que respaldaban hipotecas riesgosas, comenzaron a observar como el valor de sus títulos en el sector caían tras el cese en el pago de hipotecas. Cese a consecuencia del incremento en las tasas de interés y a la disminución del valor de las casas que no cubren, si quiera, la hipoteca. Es decir, se rompe la creación de valor en este sector (Dinero – Mercancía – Dinero). La disminución en el precio de los activos reales (las casas) y ficticios (papeles) en el sector desincentiva a su vez al sector real o la construcción.
Ahora, ¿quienes compraron estos títulos hipotecarios? Muchos. Muchos inversionistas compraron y vendieron los mismos títulos una y otra vez especulando con sus precios. Inclusive, compraron y vendieron títulos sin tenerlos. Expliquemos esto.
Primero, las entidades prestatarias como Citigroup o pequeños prestamistas financian hipotecas prestando dinero directamente a los compradores de viviendas previa evaluación. Estas entidades venden títulos sobre estas hipotecas a compañías como Freddie Mac y Fannie Mae, dueñas de cerca de la mitad del mercado hipotecario de EE.UU. En seguida, estas compañías inmobiliarias venden sus títulos especulando con su valor a inversionistas como bancos de inversión. A su vez, los inversionistas compran seguros de default para cubrirse de cualquier riesgo y venden nuevamente sus títulos, inclusive los seguros. Así, el inversionista N podía tener un seguro por el título hipotecario que tiene M, y especular con la posibilidad de default para cobrar el seguro.
Entre los protagonistas de la banca de inversión encontramos a Goldman Sachs, la rescatada Morgan Stanley, la declarada en quiebra Lehman Brothers y a la recientemente vendida Merrill Lynch. Por otro lado, entre los fondos de inversiones involucrados en el mercado inmobiliario encontramos a aseguradoras como American Internacional Group (AIG) y Bear Stearns (BS). Cuando el gobierno de Estados Unidos vio que AIG y BS coqueteaban con la quiebra, se vio en la necesidad de inyectarles liquidez para que puedan cumplir sus obligaciones como aseguradoras. No salvarlas, involucraría el desvanecimiento de la cobertura de miles de hipotecas subprime, en consecuencia una mayor caída en sus valores.
Sin bien fondos de inversión como los fondos mutuos y los fondos de pensiones no participan directamente en el mercado suprime, estos invierten en el mercado de valores, afectado fuertemente por la inestabilidad en el mercado inmobiliario. Por lo tanto, los dueños de estos fondos, familias y empresas, podrían verse perjudicados.
Efectos Mundiales de Problemas en el Sistema Financiero Global
¿Qué podía ocurrir? En el peor de los casos EE.UU experimentaría una recesión y con este, China al ser el mayor acreedor y proveedor de mercancías a EEUU. Es más, según Bruno Seminario y Carlos Amat, China ya evidencia serios problemas. Basta observar su ratio crecimiento e inversión para concluir que China estaría construyendo elefantes blancos. Por otro lado, Amat señala que China viene depredando de forma relativamente insostenible sus recursos naturales.
En el mejor de los casos, la política de rescate de EE.UU. puede dar resultado y la confianza en el mercado verse restablecida. En todo caso, a Perú no le queda más que prepararse para cualquier escenario. Mejorar nuestra competividad para disminuir costos en el sector público y privado es imperativo para no sacrificar la inversión; producir bienes requeridos y no superfluos o innecesarios también lo es, al igual que hacer el mejor uso de la política monetaria en el país.
En fin. Este artículo busca toca la llaga que trata de ocultarse. Desde hablar del poco conocido Marx en el mundo liberal hasta pronunciar la palabra crisis. Habrá que ver que es lo que sucede. Siguiendo las sabias palabras del expositor chileno XXX sobre el cual se basaron estas líneas, mejor me reservo mis proyecciones pues los economistas somos pésimos pronosticando.
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